Los Champs Elysées han siempre recibido a la gente que desehaba pasear por sus jardines primero y enseguida por la aveinda famosa por sus tiendas y cafés.
L’Arc de Triomphe
Napoleón 1ero decidió la construcción de un Arco de Triunfo en honor a la Gran Armada. Los pies monumentales del Arc du Triomphe están decorados con esculturas en bajo relieve que describen esenas de la revolución como “La Marseillaise” de Rude. Se accede por un pasaje subterráneo (en la avenida de la Grande Armée) el cual le llevará al centro de la plaza de ahí puede tomar el elevador, visitar el museo y admirar la ciudad de París.
Opéra Garnier
Construida entre 1862 y 1875 por el arquitecto Charles Garnier este edificio de estilo Segundo Imperio era en aquel entonces el más gran Opéra del mundo. El edificio vale la pena ser visitado de día con su Grand Escalier y su techo decorado por Marc Chagall en 1964. Además puede presenciar una Opéra o un ballet pero cuidado debe reservar de antemano...
Le Sacré Coeur
O Basílica del Sagrado Corazón de estilo Romano-Byzantino fue construida para pedir perdón por los horrores cometidos durante La Commune y durante la guerra franco-prusa en 1875. Desgraciadamente los problemas políticos que han sacudido Francia han retrasado la finalización de los trabajos y la consagración solo tomo lugar a fines de la 1er guerra mundial. Montmartre, el barrio en donde se encuentra, merece la pena ser visitado por su historia, por la belleza de sus callejuelas así como por la vista maravillosa de París y la Torre Eiffel.
La Madeleine
En 1764 había comenzado la construcción de una iglesia, pero la revolución cambió todo y en 1806 Napoleón 1ero decide dedicar el templo a la gloria de la Gran Armada. Merece la pena la visita por su arquitectura de estilo griego así como su decoración interior. Alrededor de la iglesia hay regularmente un mercado de flores. Cercas encontrarán los famosísimo “Fauchon” y “Heriard”, y no muy lejos de ahí un pequeño centro comercial.